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Eslovaco, a mi pesar...

 

  1 comentario    -  Lunes, 25 de junio de 2012 - 09:59


Pues no, suizo no creo que sea. No soy puntual como los relojes de aquellos lares y no me va eso de la neutralidad. Pudiera ser que fuera andorrano, por lo de estar en minoría de manera acostumbrada y por lo de comprar tabaco al por mayor o tal vez azerbaiyano si supiera qué leches es lo que distingue a los que se refugian debajo de ese gentilicio. Nada, lo tengo decidido…Me parece que soy eslovaco. Sí, sí. Eslovaco de pura cepa. Tiene fuerza


– ¿Usted de dónde es?


– Yo, de Villarejo de Salvanés.


– Pues déjeme pasar, hombre, que yo soy eslovaco y seguro que tengo más prisa.


– Pase, pase, ¡cómo no!


Una vez decidida la procedencia, que suele ser lo más engorroso, procedo a explicarles el por qué de mi adopción por esa república tan centroeuropea. Uno ha decidido exiliarse, aunque sea de esta manera tan arbitraria, porque no reconoce a los que tiene alrededor, al resto de compatriotas. No crean que eso sucede solo por el hecho de que la españolidad sea una salsa poco ligada por tantos ingredientes como realidades nacionales la componen, no. Me pasa también, a lo de no reconocer a mis iguales me refiero, en otros aspectos de la vida. Con el Atleti, sin ir más lejos. Más de una vez uno se ha sentido de un eslovaco que asustaba cuando veía a parte de la grada del Calderón postrada de hinojos ante las carreras sin rumbo ni tino que Reyes perpetraba antes de que nos dejara dejando tanta gloria como llevó.




Mi actual estado de extranjería proviene de la perplejidad que provoca la falta de debate, el pensamiento único, la sumisión que la masa muestra en todo lo que rodea a la selección. Vaya por delante que uno quiere que la selección gane como el que más, que lo de ser eslovaco de nueva adopción no pesa tanto como los años que uno lleva siendo español. Aún así, ese deseo de triunfo, esa cercanía vecinal no anula la capacidad de detectar preocupantes señales en el equipo y en su noble alineador. Si uno se acerca al bar de la esquina, es mirado con la prevención con la que se recibiría a un extraterrestre solo por el hecho de discutir el tema del doble pivote. Da igual que pidan ustedes una Mahou con acento de castellano viejo, si discute usted eso o lo de que en los equipos es necesario un nueve, inmediatamente será catalogado por la parroquia de la misma manera que un venusiano. No osen ustedes perorar sobre que, salvo el partido contra Irlanda, el resto de partidos han sido unos tostones infumables so pena de que la mayoría del pueblo le retire la palabra y hasta Remigio, el de la furgoneta del pan, decida no pasar por la puerta de su casa por apóstata. No se atrevan a discernir que una cosa es tiki-taka y otra muy distinta marear el balón sin objetivo claro. Cualquier día nos pegan una bofetada (a un extranjero queda feo darle con el puño cerrado) por decir en voz alta que los resultados llegan como consecuencia del enorme talento individual del grupo pese a cómo se está administrando el mismo.


Por eso, antes de ver cómo la turba enfurecida pide justicia horcas y antorchas en mano, uno se quita del medio y se hace eslovaco, aunque sea con pesar. Seguro que desde la posesión de ese pasaporte nuevecito y con olor a imprenta, uno puede opinar sin miedo sobre el daño que esos diez metros de adelanto en la posición de Xavi hacen al juego o sobre si no parece significativo que todos los rivales dejen la banda derecha de nuestro ataque desguarnecida ante el despliegue de fútbol total de nuestro carrilero diestro. Todos lo que oigan estas opiniones nos dejarán por imposibles. “Pobrecitos, estos eslovacos no saben nada de fútbol” y hasta lo mismo nos invitan a una ración de queso curado para que sepamos lo que es bueno. Ya les contaré cómo me va la vida de eslovaco, pero ahora tengo que dejarles, que desde que uno es eslovaco, tiene más prisa….

1 comentario
anónimo

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Alex_CU
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Alex M 1
hace más de un mes

Muy buen artículo amigo. Refleja 150 % la realidad sectaria que se está viviendo hoy en día. Buena idea la de hacerte eslovaco, seguro te permiten decir mas "tonterías"... jejeje

anónimo

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el autor
la agonía

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Rojiblanco, colchonero y seguidor del Atleti. Podéis ver mis historietas sobre el Atleti en la Agonía del Mediapunta http://laagoniadelmediapunta.blogspot.com/

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